Rediseñamos la app para que las personas sean el centro, no la interfaz
Lucas Segurola
Co-Founder & CTO
Nos sentamos a mirar la versión anterior de Tegu con una pregunta incómoda: cuando abrís la app, ¿qué es lo primero que ves? La respuesta era gradientes, sombras, tarjetas decoradas. No la persona que iba a entrar a tu casa. Así que la reconstruimos desde esa única obsesión.
- 8
- colores en todo el UI kit
- 1
- único acento violeta
- 4px
- grilla de espaciado
- 44px
- área táctil mínima
Una sola pregunta mandó sobre cada pantalla: ¿esto ayuda a que confíes en la persona del otro lado, o solo decora? Lo que solo decoraba, se fue.
Menos interfaz, más personas
El principio fue uno solo y mandó sobre todo lo demás: lo importante son las personas, no la visual de la app. Cada decisión de diseño se midió contra eso. Si un degradado, una sombra o una animación competían por atención con el nombre de un profesional, su matrícula o su respuesta en el chat, el degradado perdía.
El resultado es minimalismo, pero no por estética: por usabilidad. Una base blanca, tipografía grande, y un único acento violeta que aparece solo cuando hay algo que realmente importa tocar.

La persona, destacada
Antes de dejar entrar a alguien a tu casa, la pregunta que importa es siempre la misma: ¿en quién confío? Así que en la pantalla de descubrir profesionales sacamos todo lo que no fuera la persona. Un avatar, el nombre, la calificación y los trabajos completados. La jerarquía tipográfica hace el trabajo que antes hacían las cajas de colores: tu ojo va directo a quién es y qué tan confiable es.

La respuesta humana
El momento más importante de Tegu es cuando alguien te responde. Y ese instante pedía más claridad: cuando una oferta llega, casi siempre quedan cosas por preguntar antes de decir que sí. Así que lo rediseñamos alrededor de eso.
Le dimos a ese momento todo el protagonismo: la oferta llega clara, con monto y propuesta, y un espacio para resolver dudas antes de avanzar. El chat también protege a las dos partes —no compartís tu teléfono ni tu dirección hasta que asignás la tarea, y se lo decimos sin letra chica.


Publicar sin fricción
El resumen previo a publicar es el momento de mayor compromiso, así que lo rehicimos para que veas todo de un vistazo: fotos, descripción, ubicación y detalles, cada bloque editable en su lugar. Una sola acción negra, ancha, imposible de no encontrar: publicar. Claridad total justo cuando más importa.

El sistema de diseño detrás
Para que el minimalismo no fuera improvisado, definimos un UI kit con reglas duras. La paleta entera cabe en ocho colores: tres tonos de tinta para texto, un único acento, y neutros para fondos y bordes de un píxel.
| Color | Hex | Uso |
|---|---|---|
| Ink | #15121F |
Texto y acciones principales |
| Ink 2 | #5A5468 |
Texto secundario |
| Ink 3 | #9A93A8 |
Texto silenciado, labels |
| Purple | #7C3AED |
El único acento |
| Purple soft | #F4F0FF |
Fondos de acento |
| Surface | #F3F3F5 |
Fills y tiles |
| Hairline | #ECECEF |
Bordes de 1px |
| Green | #16A34A |
Confirmaciones |
Sumamos una escala tipográfica con tracking negativo en los títulos (de -0.7px a -2.4px según el tamaño), bordes hairline de un solo píxel en lugar de sombras pesadas, una grilla de espaciado en múltiplos de 4px y áreas táctiles de 44px mínimo. Nada nuevo bajo el sol —son los fundamentos— pero aplicados sin excepciones.
Lo que aprendimos
Quitar es más difícil que agregar. Cada pantalla pasó por la misma pregunta —¿esto ayuda a que confíes en la persona del otro lado, o solo decora?— y lo que no ayudaba, se fue. Quedó una app más callada para que se note lo único que importa: que del otro lado hay alguien real, verificado, listo para ayudarte.
Esto es apenas la v2.0. Ahora viene la parte que no se diseña en una pantalla: ver cómo se usa de verdad. Vamos a seguir contando cada decisión por acá, en público —y cuando tengamos los números para respaldarla, también.